Por Iván Slocovich Pardo, director de Correo. Parece que el candidato presidencial Roberto Sánchez y su partido están empeñados en burlarse de los peruanos con la conformación del equipo con el que piensan gobernar si ganan las elecciones, en el que no solo están un asesino como Antauro Humala y un exfiscal echado por la puerta falsa del Ministerio Público por politizado e inepto como José Domingo Pérez, sino también dos personajes venidos a menos que ya sirvieron a Pedro Castillo, de quien se alejaron haciéndole ascos por ser cómplice de la corrupción y golpista. Me refiero al “gran jale” en materia económica que ha hecho Sánchez, el imitador de Castillo. Se trata de Pedro Francke, quien fue ministro de Economía y Finanzas del golpista, y que solo es recordado por ahuyentar cualquier posibilidad de inversión y crecimiento del país, por demostrar su odio visceral hacia quien puede comprarse un auto de lujo a pesar de los buenos impuestos que paga, y por irse del gobierno, según propia confesión pública, por el escaso compromiso del entonces gobernante por hacerle frente a la corrupción. Hoy Francke aparece junto a Sánchez, el que quiere ser un Castillo recargado. ¿Pero este sujeto hoy preso en Barbadillo no era cómplice de los corruptos? ¿También cree que debe ser indultado como ha ofrecido su flamante jefe? Pero no es el único. También se ha subido al carro del sombrero el embajador en retiro y excanciller toledista Manuel Rodríguez Cuadros, quien también trabajó para el golpista de Chota como fiel representante permanente del Perú ante las Naciones Unidas, con sede en Nueva York.