El candidato presidencial Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) volvió a referirse al “Andahuaylazo” como un “delito político” y evitó retractarse de anteriores declaraciones en las que calificó dicho levantamiento como una “gesta política”. Durante el evento “Diálogo político para una minería artesanal y de pequeña escala (MAPE) responsable de oro”, organizado por la Cooperación Económica Suiza en Perú, Sánchez fue consultado sobre su relación con Antauro Humala, condenado por homicidio, secuestro y rebelión tras el “Andahuaylazo”, hecho que dejó cuatro policías y dos reservistas fallecidos a principios de 2005. “No forma parte del partido. Es un ciudadano, un compañero que ha venido con sus propias fuerzas nacionalistas, sumando el trabajo en esta primera vuelta”, sostuvo a la prensa.