Mientras el mundo atraviesa un nuevo superciclo de minerales estratégicos y el precio del cobre, oro y plata se mantiene en niveles históricamente elevados, el Perú continúa desaprovechando una oportunidad extraordinaria. La inversión minera permanece estancada en alrededor de US$5,000 millones anuales durante la última década, lejos de los casi US$9,000 millones que el país llegó a registrar durante los años de mayor expansión minera. Más aún, de los más de US$64,000 millones identificados por el Minem en su cartera de proyectos 2025, cerca de dos tercios siguen sin fecha estimada de inicio. En ese contexto, la elección del próximo gobierno podría definir no solamente el futuro de la minería, sino también el desempeño económico del Perú durante la próxima década. Y pocas comparaciones resultan hoy tan reveladoras como la que existe entre las propuestas de Juntos por el Perú (JPP) y Fuerza Popular (FP). No se trata simplemente de diferencias programáticas. Se trata de dos visiones completamente opuestas sobre cómo funciona una economía moderna, cuál debe ser el rol del Estado y cómo se genera crecimiento, inversión y empleo. (Edición domingo).