“A partir de la Constitución de 1993, el Banco Central de Reserva no le puede prestar dinero al gobierno con la facilidad con la que eso se hacía con la Constitución de 1979 que tenía un fraseo bien particular, porque permitía al BCR cubrir desequilibrios transitorios como `parchar' el déficit, y cubría otras necesidades como pagos a profesores o infraestructura. Entonces, curiosamente, la paradoja es que la verdadera independencia nace de una prohibición: como a mí me prohíben prestarle al gobierno, eso me hace independiente”, señala Diego Macera, director del IPE y director del BCRP. “El BCR tiene misión única: preservar el valor de la moneda. A diferencia, por ejemplo, de la Reserva Federal de Estados Unidos, que tiene mandato dual, aquí el BCR se encarga de mantener la inflación a un rango de 1% a 3%, ese es el objetivo más importante. Hay algunos a quienes les gustaría romper esa figura y que el Banco Central se meta a hacer otras cosas. Ya hemos visto al presidente del BCR asistir al Congreso y que los parlamentarios le cuestionen el aumento de la informalidad y la pobreza, en contraposición de una fuerte estabilidad macroeconómica. Ese es un discurso sumamente peligroso, porque busca desviar al banco de su verdadera misión. Si tú le empiezas a dar muchos objetivos, no va a poder cumplir bien ninguno. Si el BCR tiene una misión única y está haciendo bien su labor, bajo cualquier métrica objetiva, no malogremos lo que funciona”, puntualizó. (Edición domingo).