Por Enzo Defilippi, profesor principal de la Universidad del Pacífico.La situación de Petroperú es indefendible. La empresa es un barril sin fondo que consume cada vez más recursos que los peruanos necesitamos para mejorar nuestro nivel de vida.En el 2022, el Estado peruano hizo un aporte de capital de US$ 1,050 millones y le prestó otros US$ 750 millones, los cuales tuvieron que ser capitalizados en el 2024 porque la empresa nunca los pagó ni tenía cómo hacerlo. Ese mismo año, además, garantizó importaciones por US$ 500 millones; en el 2024, garantizó una línea de crédito por US$ 1,000 millones y de cartas de crédito por otros US$ 800 millones, y en el 2025, garantizó bonos por US$ 287 millones adicionales. En total, entre aportes de capital y garantías de deudas que la empresa no puede pagar, desde el 2022 los peruanos le hemos dado a Petroperú US$ 4,387 millones.Si tomamos en cuenta que según declaraciones de funcionarios del Minedu construir un colegio cuesta alrededor de S/ 12.3 millones, y uno de alto rendimiento (COAR) unos S/ 60 millones, el dinero ya entregado a Petroperú equivale a 1,252 colegios regulares o a 257 de alto rendimiento. Asimismo, tomando las cifras de Asbanc, construir una comisaría cuesta unos S/ 2.4 millones, lo que quiere decir que con esta plata hubiésemos podido construir más de 6,400 comisarías en todo el país. Y si consideramos que según Invierte. pe un centro de salud puede costar entre S/ 8 y S/ 20 millones, y que según estándares de la región construir un kilómetro de carretera cuesta entre US$ 0.8 y 1.5 millones, obtenemos que con el dinero comprometido en Petroperú desde el 2022 el Estado peruano hubiese podido construir entre 800 y 1,900 centros de salud o entre 3,000 y 5,500 km. de carretera (varias veces la distancia entre Tumbes y Tacna).