Durante toda la primera vuelta, y aun desde antes, el candidato de Juntos por el Perú (JP), Roberto Sánchez, hizo alarde de su asociación política con Antauro Humala, el cabecilla del sangriento "andahuaylazo" que acabó con cuatro policías muertos y una importante cantidad de heridos. Humala, como se sabe, purgó más de 17 años de cárcel por ese delito y nunca mostró el menor rastro de arrepentimiento. Por el contrario, su discurso continuó caracterizándose por un afán de ir contra el orden constitucional, promoviendo fusilamientos, estatizaciones y controles a la prensa libre, entre muchas otras iniciativas reñidas con el buen juicio y la convivencia pacífica. A Sánchez, sin embargo, nada de eso le importó. Al tiempo de reivindicar la figura del golpista Pedro Castillo -lo que ya exhibía la pobreza de sus credenciales democráticas-, exaltó el perfil `antisistema" del expresidiario y posó a su lado en mítines y apariciones públicas.La profundidad de ese vínculo quedó en evidencia en enero del 2025, cuando Sánchez participó en la "ceremonia" conmemorativa por los 20 años del "andahuaylazo", celebrada en el auditorio San Camilo del Cercado de Lima. Allí, sonriente y fotografiado junto a Humala, el aún congresista calificó aquel hecho como una "gesta de rebeldía" y una "acción política" del pueblo. Llegó incluso a describir el tiempo de prisión que cumplió Antauro como "un desquite político" y a justificar el alzamiento señalando que el gobierno de Alejandro Toledo "estaba instaurando" un régimen corrupto y neoliberal. No se trató de un desliz ni de una frase sacada de contexto.