Unos días antes del domingo 12 de abril, Piero Corvetto, exjefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), adelantó que el proceso electoral que viviría el Perú "sería el más difícil de la historia". Sin embargo, todo indica que el entonces titular del organismo electoral no tomó en cuenta su propia advertencia, pues ignoró las alertas que emitieron otras entidades antes y durante la jornada electoral sobre eventos que podrían afectar los sufragios. El 10 de marzo, un informe de fiscalización del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) alertó sobre los riesgos de ciberseguridad en el sistema de Solución Tecnológica de Apoyo al Escrutinio (STAE) de la ONPE, la herramienta que permitiría agilizar el llenado de las actas electorales. Se advirtió que el USB-STAE, dispositivo indispensable para la instalación de mesas de votación y escrutinio, podía ser clonado y utilizado para acceder al sistema sin ninguna restricción.