PRESIDENCIA SIN BRÚJULA
23 de abril de 2026

El presidente encargado, José María Balcázar, generó no solo una nueva crisis política, como si hiciera falta una más, sino también un lío diplomático y geopolítico con Estados Unidos. Y de manera innecesaria.Anunciar, el día viernes, la suspensión de la firma de un contrato de compra de aviones caza F-16, el mismo día en que se iba a suscribir, fue una decisión de lo más torpe y miope que se haya visto en los pocos días de gestión presidencial de Balcázar. El mandatario, cuya designación en el Congreso para trasladarse a Palacio de Gobierno fue reivindicada por Vladimir Cerrón como parte de una estrategia suya a la que calificó como "leninismo puro", pasó por alto las negociaciones de Estado que se venían sosteniendo desde hace buen tiempo entre representantes del Perú, la empresa y los Estados Unidos. Las conversaciones técnicas y los acuerdos se habían cerrado. Incluso había un decreto supremo que el propio Balcázar había firmado, el cual autorizaba la compra de las naves. Estaba de por medio, además, el compromiso de altos funcionarios peruanos en las tratativas, como el canciller Hugo de Zela. Y el propio De Zela presentó su renuncia ante el papelón generado por Balcázar, a quien señaló de haber mentido al negar los compromisos asumidos y el decreto que él mismo firmó. Seguramente siguiendo alguna orden desde fuera de Palacio, por pura consigna ideológica y política completamente fuera de lugar.