En los últimos días, el presidente José María Balcázar faltó a la verdad. Dijo que no participó en las conversaciones sobre el proyecto de modernización de la flota de combate de la Fuerza Aérea del Perú (FAP). Alegó también que el próximo gobierno debía decidir. Sin embargo, en marzo, Balcázar había firmado un decreto supremo autorizando las contrataciones de bienes y servicios de las Fuerzas Armadas. El documento también elevó a la categoría de secreto las compras, entre ellas la de los aviones caza para la FAP. El documento fue aprobado por el mandatario el día 5 de marzo de 2026. Pasó poco más de un mes y el encargado de la Presidencia dijo que no firmaría lo que firmó. El viernes el mandatario decidió frustrar la ceremonia que oficializaría la adquisición. El contrato final, a nivel técnico, recién se firmaría el día lunes, pues ya había una serie de compromisos pactados entre el Estado peruano y los Estados Unidos que habían acordado cumplir.Ayer miércoles, a primera hora, el presidente intentó truncar el pago de la primera cuota de este acuerdo. Esta situación desató el rechazo de los ministros de Relaciones Exteriores y Defensa, Hugo de Zela y Carlos Díaz, quienes terminaron renunciando para denunciar, después, que el Perú estaba a punto de frustrar un acuerdo de Estado poniendo en riesgo nuestra relación bilateral con Estados Unidos. "El señor Balcázar le ha mentido al país. Él sabía que los dos contratos se habían firmado el lunes 20 de abril. El ministro de Defensa me ha contado que le comunicó personal y directamente al presidente, junto al presidente del Consejo de Ministros, que los dos contratos ya se habían firmado", sostuvo De Zela, ayer en una radio nacional.