CAJA EN ALERTA
21 de abril de 2026

El deterioro de las finanzas públicas ya no es una señal aislada, sino una tendencia observable en el primer trimestre. Según el Banco Central de Reserva, el déficit fiscal alcanzó S/2,169 millones, más de 50% por encima del mismo periodo del año previo. Y en un contexto donde el gasto crece sostenidamente por encima de los ingresos. Este desbalance no responde a una caída de la recaudación -que, por el contrario, se ve favorecida por el ciclo económico y los precios de exportación-, sino a un incremento persistente del gasto corriente, particularmente en remuneraciones, que ya representan casi la mitad de este rubro.El problema es más estructural que coyuntural. Los aumentos salariales aprobados en 2025 y extendidos en 2026 generan una inercia difícil de revertir, mientras el servicio de la deuda gana peso en el presupuesto. En paralelo, el Congreso continúa impulsando iniciativas de corte populista que elevan el gasto sin asegurar mejoras en la calidad de los servicios públicos. La combinación de rigidez del gasto y decisiones fiscales expansivas sin respaldo sostenible configura un riesgo evidente para la estabilidad fiscal del país.En el corto y mediano plazo, la situación dependerá del escenario político y electoral. Como dijo en Perú21 Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía (IPE) y del BCR, creer que la economía puede resistir un mal escenario político dependerá inevitablemente del Congreso, de cómo vengan el Senado y Diputados, y de cuál será nuestra elección en segunda vuelta. Y por eso es tan importante decidir bien y no continuar esta farra fiscal.