Ayer, desde las nueve de la mañana, el embajador de Estados Unidos en Perú, Bernardo Navarro, se reunió con el presidente del Consejo de Ministros, Luis Arroyo, en las oficinas de la PCM en el centro de Lima. Esta cita se dio luego de la declaración del presidente de la República, José María Balcázar, quien el viernes último anunció de manera inesperada la suspensión de la firma del contrato entre el Estado peruano y el gobierno norteamericano para la modernización de la flota de combate de la Fuerza Aérea del Perú. La suscripción estaba programada para ese mismo día. Previamente a esa cita, el premier tuvo reuniones con el canciller Hugo de Zela y el ministro de Defensa, Carlos Díaz. El tema, sin duda, remeció Palacio de Gobierno. El proceso de adquisición aviones de guerra venía de varios años atrás. Los técnicos del Ministerio de Defensa y FAP utilizaron un software llamado Expert Choice, de toma de decisiones multicriterio con rigor científico, para elaborar los pro y los contras de las tres propuestas que el Estado peruano tenía para renovar su flota aérea de combate. La empresa Saab y el gobierno de Suecia le ofrecían a la FAP el avión caza Gripen E, mientras que Dassault Aviation y el gobierno de Francia le ofrecían el caza Rafale F4. Por su parte, Estados Unidos aprobó la venta militar de aviones de guerra F-16 Block 70.