Tanto Rafael López Aliaga (Renovación Popular) como Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) siguen disputando el pase a segunda vuelta, y los resultados finales de las elecciones se conocerán en mayo. Sin embargo, mientras esa incertidumbre persiste, ya es posible delinear cómo estará configurado el Senado y, sobre todo, qué se puede esperar de su desempeño. El retorno al bicameralismo introduce un segundo nivel de deliberación. Las leyes nacerán en la Cámara de Diputados, pero deberán ser revisadas por el Senado, que podrá aprobarlas, modificarlas o rechazarlas. En teoría, este diseño eleva la calidad del proceso legislativo. Pero, en realidad, dependerá de los incentivos políticos.El escenario proyecta un Senado compuesto, hasta el momento, por seis partidos (Fuerza Popular, Renovación Popular, Juntos por el Perú, Obras, Buen Gobierno y Ahora Nación). Keiko Fujimori tendrá mayor gravitancia a través de su bancada, pero no contará con mayoría propia. Ninguna fuerza la tendrá. Eso implica que las decisiones dependerán de acuerdos y que la formación de coaliciones, ya sean de derecha o de izquierda, será, en principio, inevitable.Los senadores no tienen iniciativa legislativa, pero sí poder de veto y capacidad para decidir el destino de las leyes. Es, en esencia, una cámara de control. Y, en un contexto fragmentado, ese control se ejercerá negociando.