Para que un partido esté inscrito en el Registro de Organizaciones Políticas (ROP), la ley exige un determinado número de firmas. En un intento por mantenerse vigentes, estas agrupaciones recurren, en muchas ocasiones, a la entrega de gaseosas, galletas, lapiceros y mucho más, a cambio de que los ciudadanos faciliten sus datos y suscriban una ficha de afiliación.Estas prácticas poco éticas, precisamente, se evidencian en los resultados de las Elecciones Generales 2026.Y es que de acuerdo con información revisada por Correo, al menos 12 candidatos presidenciales no solo no captaron un voto similar al total de sus afiliados, sino que este fue mucho menor. Este golpe de realidad pone en vigencia, otra vez, el concepto de "partidos cascarón", denominación que reciben aquellas organizaciones políticas que existen con todas las formalidades que la ley dicta y mantienen su inscripción, pero cuya militancia es escasamente orgánica, fuera de sus cuadros dirigenciales.