Por Iván Arenas, experto en minería e hidrocarburos.Los resultados de las elecciones presidenciales vienen dejando consternados, confundidos y sin piso a varios politólogos y analistas sociales que -con sus interpretaciones- pretenden descifrar lo que hay en la sociología nacional. Los resultados electorales han liquidado algunas aproximaciones y jubilado otros análisis.Hay un país que va más allá del eje de izquierda y derecha; sin embargo, se persiste en analizar a ese mismo país bajo esa misma polarización. No obstante -como vale repetir-, en el Perú los fenómenos sociales y políticos son inexplicables bajo esas clásicas coordenadas. Otros cientistas sociales y analistas -más temerarios aún- intentan explicar los resultados electorales organizando una nueva polarización: revanchistas contra institucionalistas; atrevimiento que supera todo límite.Pero la polarización de izquierda y derecha ya no es fiable para analizar a un país de sociedades emergentes y populares como la peruana. ¿Cómo es que las sociedades capitalistas del sur votan todavía por el proyecto socialista de Sánchez? ¿Por qué Puno, Juliaca o Cusco votan por Belmont, una figura que representa todo lo que los puneños o cusqueños -supuestamente- rechazan? Hay fenómenos sociales y políticos que son inexplicables bajo esa clásica distinción.