Por Pedro Pablo Kuczynski, expresidente de la República.En los últimos días se publicó la proyección del Banco Mundial sobre el crecimiento económico del Perú, comparada con otros países sudamericanos. Para el año en curso, proyectan un crecimiento del producto del 2.7%, cifra más baja que en los dos años anteriores y mediana en comparación con otros países de la región. Argentina tiene un repunte, Chile parece estancado, junto con Colombia y Ecuador. El único país que tiene un crecimiento económico más fuerte es Paraguay, con más de 4%, y también, obviamente, Guyana, el pequeño país que está en medio de un auge petrolero que está ocurriendo en toda la costa norte de Sudamérica, desde Guyana hasta el norte de Brasil, pasando por Surinam.Basta con decir que la cifra prevista para el Perú es baja, sobre todo para un país que tiene tantas necesidades de inversión productiva y social (salud y educación) y que se encuentra en un auge de los precios de los principales metales que exportamos: oro, plata y, sobre todo, cobre. Si tuviéramos un país que políticamente aprovechara mejor las circunstancias del mercado mundial, deberíamos estar entre el 4% y el 5% de crecimiento anual del producto bruto interno (PBI).No nos debe sorprender este desempeño mediocre cuando estamos en medio de un año electoral imprevisible. Parece increíble, pero hemos tenido 35 candidatos presidenciales y en la elección del domingo 12 la cédula electoral le daba al votante la facultad de escoger no solo entre los 35 candidatos presidenciales, sino también entre senadores, diputados y el llamado Parlamento Andino. Y, además, en el caso del Senado, el votante tuvo que escoger no solo a senadores, sino también a un grupo llamado "nivel nacional" y a otro llamado "nivel regional".