SIN INSTITUCIONALIDAD, NO HAY PAÍS
20 de abril de 2026

Por Víctor Melgarejo, director periodístico del diario Gestión.Inestabilidad, incertidumbre y debilidad. No solo por un proceso electoral mal gestionado por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) -con retrasos, fallas logísticas y miles de votantes afectados-, sino por una fragilidad institucional más profunda.Cuando las reglas no son claras ni se respetan, la confianza desaparece. Y sin confianza, no hay inversión ni crecimiento. Así de simple.El contraste es evidente: el Banco Central de Reserva sigue siendo una excepción. Su autonomía, disciplina técnica y meritocracia sostienen la estabilidad monetaria. El resultado ha sido tener la inflación más baja de la región por más de 20 años, y que el sol se haya convertido en la moneda más fuerte de la región. Pero, fuera de este caso, la institucionalidad se debilita.Decisiones contradictorias en sectores clave -como en minería, con las idas y venidas en el proyecto Tía María durante la actual gestión de Gobierno- y propuestas políticas que apuntan a intervenir las reservas internacionales o debilitar reglas solo agravan la incertidumbre.Plantear el uso de reservas o el retiro de liderazgos técnicos no es un detalle menor; es poner en riesgo la estabilidad económica.Lo mismo ocurre con ideas que castigan la inversión formal -como acortar concesiones mineras o elevar regalías sin estrategia-, mientras se abre espacio a la informalidad e ilegalidad. Es como sancionar al que invierte y respeta las reglas, y premiar al que no cumple.

  • [Gestión,Pág. 2]
  • /