EL PETRÓLEO Y LOS VIENTOS DE GUERRA
20 de abril de 2026

Cuando la desgracia llega, nunca viene sola. Lo sabe bien la ciudad de Lima, Metrópoli que tuvo que enfrentar dos crisis energéticas de manera simultánea en marzo pasado: por un lado, la ausencia de gas, ocasionada por la rotura del gasoducto de TGP y, por otro lado, el alza en los precios de los combustibles debido al estallido de la guerra en Oriente Medio.Se trató de una ´tormenta perfecta" que ocasionó, con su efecto combinado, que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se dispare 2,38% en marzo, el resultado mensual más elevado de los últimos 32 años, según el INEI."Como consecuencia de esto, la inflación ya salió del rango meta de 1% a 3% anual", refiere Cesar Fuentes, director de la maestría en gestión pública de Esan. Y es que, como bien señala el economista, cualquier salto en los precios de los combustibles gatilla un efecto en cadena que no solo afecta a los sectores transporte y alimentos, sino a la cadena productiva en pleno, lo cual "determina que el choque sea grande".Afortunadamente, la reparación del ducto de Camisea diluyó el componente negativo de la falta de gas, lo que nos deja librados, únicamente, al vaivén de los precios internacionales del petróleo, puntualiza Fuentes.Esto no quiere decir, sin embargo, que las complicaciones relacionadas con la energía van a ceder.Por el contrario, especialistas en hidrocarburos consultados para este informe advierten que estaríamos ad portas de encajar el impacto más profundo de la guerra en Medio Oriente, lo cual se traduciría en una mayor volatilidad de los precios de los combustibles, inflación y restricciones en el suministro de insumos clave, como los fertilizantes

  • [El Comercio,Pág. 6-7 Día1]
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