Golpes millonarios con fusiles de guerra y un informante infiltrado en el corazón del transporte de carga. Así operaban Los Injertos del Callao, una organización criminal que, según la Dirincri, era dirigida por Giancarlo Infante Ávalos, ‘Cholo Jean’, un cabecilla sanguinario que no dudaba en ordenar "limpiezas internas" para silenciar a sus propios hombres. En medio de esta trama aparece la figura de un hombre, cuya labor como operador logístico resultaba vital para la organización criminal vinculada al robo de lingotes de oro en la Costa Verde.La pieza clave para que los asaltos de Los Injertos del Callao fueran exitosos tiene nombres y apellidos: José Alberto Barba Huamán. Según la policía, lejos de ser un delincuente común, Barba aprovechaba su trabajo en el sector transporte para "marcar" a sus víctimas. Su objetivo eran transportistas de minería ilegal que trasladaban oro rumbo al Callao. (Edición domingo).