Juan José Marthans León, economista Pad-Escuela de Dirección Universidad de Piura.El Perú enfrenta una crisis de autoridad moral en su clase política, una crisis de liderazgo en su frente empresarial y una crisis de representatividad en su población. Todo ello denota la pobre institucionalidad en que vivimos. Sin ella no podemos esperar un Estado eficiente, una macroeconomía sostenible y procesos de rendimiento de cuentas que acoten excesos del sector público. Sin ella, el mismo resultado del proceso electoral podría derivar en un acercamiento al suicidio.Nuestro sector público está seriamente enfermo. Pretender solucionar los problemas de pobreza, educación, salud, transporte, justicia, seguridad manteniéndolo como está es una quimera, un engaño. Solo una reingeniería integral del Estado nos empezará a conducir a políticas públicas sensatas, para ello reformas estructurales bien encaminadas podrían acercarnos a una solución. Este es el primer gran paso para un cambio.De otro lado, hasta hoy nuestra política económica ha sido aplicada sin considerar la particularidad de los problemas estructurales que nos rodean. Queremos lograr sostenibilidad fiscal, sin atender la urgencia de encontrar soluciones al tema de la informalidad; queremos ampliar el alcance de la inversión pública sin revertir el mundo de ineficiencia y corrupción que hay detrás de ella, queremos descentralizar sin capacidad de gestión. De allí que nuestras soluciones tienen un alcance poco profundo y frágil. Nuestra política económica requiere apuntalarse.(Edición sábado).