Al cierre de la jornada electoral, el domingo último, importantes gremios empresariales se pronunciaron sobre los aspectos económicos que debían priorizar los candidatos llamados a disputar la segunda vuelta en estas elecciones presidenciales.Todos ellos, puntos gravitatorios para darle confianza a los inversionistas, con el objetivo de que el país no pierda el camino del crecimiento y del respeto a las reglas fiscales. Con la cantidad de leyes irresponsables y demagógicas que ha venido dando el Congreso, se trata de un llamado que, ciertamente, debe ser atendido.Sin certidumbre económica, las obras se paralizarán o ralentizarán, y los proyectos de desarrollo -educación, salud, seguridad- y disminución de la pobreza también se debilitarán. La democracia peruana, con tantos presidentes presos y destituidos en los últimos años, no puede seguir emitiendo señales de inestabilidad. Aunque la economía se ha logrado aislar, hasta cierto punto, del ruido político en nuestro país, esa inusual condición no va a durar para siempre.Ayer, mientras avanzaba el conteo de la ONPE, los mercados registraban reacciones. El dólar se elevó 0.33% y se cotizó en 3.394 soles, según datos del BCR. El índice general de la Bolsa de Valores de Lima (BVL), mientras, terminó a la baja.Tanto el dólar como el mercado bursátil han reaccionado de manera diferente al lunes ahora que se sabe del empate técnico por el segundo lugar de tres candidatos, de acuerdo con el conteo rápido de Ipsos y Transparencia. Es decir, ha habido un tenue nerviosismo, pero nerviosismo al fin.