A diferencia de otras instituciones del Estado, la ONPE tiene una misión bastante concreta: organizar y ejecutar procesos electorales. Y en esa, su única tarea, ayer tuvo negligencias inadmisibles durante los comicios más importantes de cada cinco años. Según informó su titular, Piero Corvetto, más de 52.000 electores en Lima (primero dijo que fueron más de 63.000) no pudieron emitir su voto debido a que la ONPE no logró entregar material electoral en 187 mesas de sufragio (inicialmente señaló que fueron 211). En total, 13 locales no pudieron operar en San Juan de Miraflores, Lurín y Pachacámac. En otros varios centros de votación de la capital, las mesas abrieron mucho más tarde del horario establecido a causa del mismo problema logístico, lo que motivó que las autoridades ampliasen los plazos para emitir los votos.Estos errores son imperdonables. De acuerdo con la ONPE, la causa de los retrasos fue el incumplimiento de la empresa Servicios Generales Galaga. La compañía debía transportar el material en dos horarios, pero solo cumplió con el primero. La empresa evidentemente no estaba en condiciones de satisfacer el encargo. Apenas una semana antes de los comicios, Galaga pedía a través de redes sociales "proveedores para la contratación de 400 unidades tipo furgón cerrado, destinadas a operaciones de distribución local en Lima y el Callao para proyecto electoral". Además, Galaga, con solo 13 trabajadores en planilla, había sido ya sancionada por la ONPE tres veces antes -una en el 2020 y dos en el 2023-, precisamente por incumplimientos en el trasporte de material.