La segunda vuelta es una nueva elección. No solo porque se vuelven a barajar las cartas. También porque son otros jugadores, distintas consideraciones y nuevas estrategias. Pero incluso son diferentes electores.El elector de primera vuelta no es el mismo que el votante de segunda vuelta. El de la primera es exigente y criticón. Es meticuloso revisando el CV, el historial, los tuits y la declaración jurada de cada aspirante. Escucha los debates, revisa el pasado en el archivo, toma nota y cuestiona todo lo que ve. Suele votar por convicción o por identidad. Y suele ir a la urna con algo de fe, ingenuo optimismo y amplitud de miradas.(Edición domingo).