DIOS NOS ILUMINE
12 de abril de 2026

Por Jaime de Althaus, analista político.Es increíble que existiendo todas las condiciones para que pasen a la segunda vuelta dos opciones de derecha o de centro-derecha, exista ahora la posibilidad de repetir algo parecido al escenario del 2021. Evo Morales no hace campaña en el sur, el "modelo boliviano" se hundió, la economía está ahora bastante mejor y el problema agudo es más bien la inseguridad, todo lo cual debería favorecer a una opción de derecha. La propia sociedad se ha derechizado, según un estudio de Carlos Meléndez a partir de encuestas de autoidentificación ideológica realizadas el 2021 y el 2026. Que pueda ocurrir que el país no aproveche su propio movimiento a la derecha para volver a crecer a tasas altas y derrotar a la criminalidad es consecuencia, entre otras cosas, de la excesiva fragmentación de la oferta electoral en general y de la derecha en particular. La reforma del 2019 permitió la inscripción de partidos con solo 24 mil firmas, pero había un filtro de modo que luego de las primarias obligatorias (PASO) solo pasaban a la elección general unos pocos partidos. El Congreso derogó las PASO, pero no puso ningún filtro. Nos quedamos con más de 40 partidos y 36 candidatos presidenciales, incrementando el sentimiento de anomia y de rechazo de la gente a los políticos y a la política, rechazo agravado por una campaña negativa masiva (#PorEstosNo) orquestada por los mismos que polarizaron y alimentaron el descrédito de la clase política aplaudiendo la disolución del Congreso por Vizcarra y la persecución política ejecutada por el equipo Lava Jato. (Edición sábado).