Por Jorge Montero Cornejo, exministro de Energía y Minas.La minería en Cajamarca, Apurímac y Arequipa tiene en cartera cuando menos unos 20 proyectos mineros con reservas inferidas e inversiones conjuntas estimadas en US$ 35,225 millones. Estas inversiones tienen capacidad, a precios corrientes, para generar canon minero por más de S/ 5,000 millones al año. Todo esto sin considerar el potencial minero de Puno en Isibilla, Quelcaya y Falchani con sus extensos mantos intercalados de litio y uranio. Hoy ambos minerales estratégicos muestran cotizaciones internacionales robustas: US$ 10.80/libra de carbonato de litio y US$ 86.10/libra de óxido de uranio (yellowcake). Un dato clave es que el litio de Puno se presenta en concentraciones superiores a los 3,500ppm, unas tres o cuatro veces más que en los depósitos de litio en salmueras de los vecinos del sur.Por otra parte, las fuentes de energía en nuestro país se multiplican: el offshore petrolero del norte a cargo de empresas de categoría mundial como la norteamericana Chevron y la francesa Total; el tren gasífero del sur que integra una red de depósitos de gas natural desde Camisea, donde opera el gigante chino CNPC en el Lote 58, hasta el Candamo en Madre de Dios y Puno, explorado hace décadas primero por la norteamericana Mobil y, posteriormente, por la angloholandesa Shell, con un potencial inicial de 3 TCF determinado en un solo pozo exploratorio. Finalmente, el advenimiento de las energías renovables limpias (RER) como la energía solar y la energía eólica en la franja costera peruana del sur y del norte que esperan un decidido impulso normativo para su crecimiento con el reglamento de la Ley 32249 que modifica la Ley 28832, que asegura el desarrollo eficiente y competitivo de la generación eléctrica en el Perú.Todo esto significa ingresos fiscales cuantiosos para el cierre de brechas, el desarrollo de infraestructura productiva en los territorios y la seguridad energética para cientos de miles de hogares e industrias nacientes como la petroquímica de la urea y la metalurgia del cobre. Todo ello amerita una atención preferente por parte de los partidos políticos que hoy pugnan por el voto del elector soberano. Pero esto no sucede. Las propuestas son débiles generalidades o simplemente no existen y de hecho esto los descalifica.