Por Leonie Roca, presidenta de la AFIN.AFIN es la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional. Reúne más de 50 empresas, entre concesionarios de servicios públicos de telecomunicaciones, energía, puertos, aeropuertos, carreteras, hospitales y otras infraestructuras.Durante casi 8 años he tenido el honor de presidir este gremio. Han sido años desafiantes, de los que extraigo algunas lecciones y conclusiones que creo valioso compartir. Ahí van:1. El espacio gremial es fundamental. Permite hacer confluir intereses particulares, quitándoles la especificidad de la necesidad de una empresa particular, y convirtiéndolos en propuestas que tienen un impacto más allá del ámbito de la propia empresa. Esto nos lleva a discusiones de interés público que se gestan desde el sector privado.2. La inversión privada debiera ser nuestra principal obsesión como país y como ciudadanos. No solo porque es el 80% de la inversión que tenemos en el Perú, sino porque el impacto que tiene en generación de empleo, bienestar y condiciones de trabajo adecuadas para sus trabajadores, dista mucho de la oferta pública. En infraestructura, la inversión privada en asociaciones público-privadas garantiza estándares adecuados de servicio,mantenimientoyoperación.3. En el desarrollo de infraestructuras de servicios públicos, la contraparte gubernamental no es secundaria. Es un actor fundamental. El creciente deterioro institucional, la rotación constante de cuadros técnicos a todo nivel y el miedo a tomar decisiones por el control de la Contraloría, nos están pasando factura. Son miles de millones de dólares de obras truncadas en la obra pública, así como de inversiones en concesiones que no se pueden culminar por falta de acción pública, por ejemplo, en la liberación de áreas e interferencias.