En diálogo con Correo, Olíver Stark Preuss, expresidente de Petroperú, afirma que durante su gestión intentó aplicar entre siete u ocho medidas, como contratar a una gerencia privada para encaminar a la petrolera estatal, que tenga utilidades y así evitar que entre a un proceso concursal en el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi).Sin embargo, añade que renunció porque la administración de Dina Boluarte no era transparente, pues mientras conversaba con él en Palacio de Gobierno, a sus espaldas se reunían con los mismos grupos que hoy manejan la empresa desde adentro.Todo el esfuerzo y gasto para reestructurar Petroperú terminaría tras el anuncio presidencial de derogar el decreto de urgencia.Es escoger entre dos opciones muy claras: Una, reestructuración seria, con sentido común financiero, que volvería rentable una empresa para el Estado, nadie habla de privatizar. La otra opción es la de mantener el statu quo, seguir siendo agencia de empleo y seguir inyectándole plata de los peruanos. Se ha optado por la segunda. (Edición domingo).