La inyección de capital por 500 millones de soles que se pretendería dar a Petroperú indica un retroceso en la reestructuración de la empresa, así como el nombramiento reciente de un presidente de directorio con el nefasto antecedente de haber llevado ya al caos a la petrolera en 2005 durante el gobierno de Toledo.Como se sabe, la empresa informó esta semana que nombró al octogenario Roger Arévalo como nuevo presidente del directorio de la petrolera, con lo que dio por concluida la designación de Edgar Zamalloa, quien a la sazón duró solo 19 días en el cargo.El exministro de Economía Alfredo Thorne había advertido ya en su momento, en Perú21, sobre la inviabilidad del proceso de reestructuración debido a la debilidad política de los últimos interinatos (Jerí, Balcázar) en Palacio. Pero lo que más le alarmaba era el impacto de una eventual cobertura estatal por 2,000 millones de dólares, monto que equivale alrededor del 1% del PBI. Una inyección que sin, duda alguna, agravaría el déficit fiscal y complicaría el cumplimiento de la meta al 1.8% del PBI, en un contexto en que se están dando ya otras medidas que desestabilizarán las cuentas públicas.(Edición sábado).