Por Richar Arce.El crecimiento vertiginoso que ha tenido la minería ilegal estos últimos años ha hecho que se convierta hoy en un actor determinante de la campaña política. Esta economía ilegal necesita asegurar su brazo político, desde el Congreso y el Ejecutivo, para mantener el Reinfo y la impunidad de los delitos que cometen, mientras tienen libertad para el negocio ilegal de los minerales.Fíjense nomás los dos días de debate, el tema ha brillado por su ausencia y es evidente que no van a ponerlo en la palestra, porque no les conviene a "los varones del oro". Ya tienen el control de más de la mitad del oro que se exporta desde el Perú, eso significa prácticamente el control de la cadena de producción y comercialización del oro ilegal que se blanquea todos los días y mueve efectivamente los hilos del poder, para garantizar el negocio.