Por Mercedes Araoz, profesora de la Universidad del Pacífico y exvicepresidenta de la república.El título de uno de los valses más emblemáticos del acervo criollo peruano del siglo XX describe bien lo que hoy parecen pensar nuestros legisladores. En pleno proceso electoral, y sabiendo que su período termina en apenas un par de meses -ojalá sin retorno para muchos-, han decidido armar el tono (como diríamos en replana) y lanzarse a una farra fiscal inolvidable con los recursos del Estado. Será inolvidable no por festivo, sino por sus consecuencias: impactos permanentes y crecientes en el gasto rígido del gobierno, que harán mucho más difícil la consolidación fiscal en el mediano plazo. Esto implicará mayores necesidades de financiamiento, más deuda o incluso más impuestos, debilitando uno de los pilares del desarrollo peruano: la estabilidad y predictibilidad macroeconómica. Solo en las últimas semanas se han aprobado diversas normas que generan costos fiscales permanentes. Entre ellas, las gratificaciones y CTS para trabajadores CAS en vez de promover una sólida carrera en servicio civil con prometedoras escalas salariales, así como la llamada "cédula viva" para maestros, policías y militares. La indexación de pensiones a los salarios de los trabajadores en actividad es una de esas perlas difíciles de justificar. No solo tiene un impacto fiscal negativo significativo, sino que además debilita reformas clave como la carrera pública magisterial, ya bastante erosionada por decisiones similares. Pero la borrachera electoral no termina ahí. Desde la Comisión de Energía y Minas se han impulsado decisiones que, en la práctica, amenazan con matar a la gallina de los huevos de oro: la minería formal. Todo indica que se está preparando el caldo de gallina para cuando amanezca, cambie el gobierno y se apague la luz del tono. Para entonces, muchos de estos legisladores ya no estarán para asumir las consecuencias. Porque beneficiar a la minería ilegal no es amor al chancho, sino a los chicharrones. Y no son pocos los que difícilmente repetirán el plato de volver al Congreso. (Edición domingo).