Por Jaime de Althaus, analista político.Tenían razón Fuerza Popular y todos aquellos que advirtieron que cesar a José Jerí no solo era agravar aún más la inestabilidad sino abrir peligrosamente la puerta al caos, al desorden y al manejo electorero de las decisiones de gobierno. Que es lo que está ocurriendo.La inestabilidad ya es de vértigo. Una presidenta del Consejo de Ministros que dura apenas 21 días, sustituida por un militar en retiro con cuestionamientos, que quizá tampoco dure, acompañado de diez ministros con investigaciones fiscales o condenas de diverso tipo.Mas graves aún son las razones por las que Miralles salió: por oponerse a los 500 millones de soles para Petro-Perú y a un presupuesto que el presidente quería obsequiar al gobernador regional de Lambayeque, y porque quería observar las leyes recientemente aprobadas por el Congreso que regalan gratificaciones y CTS a los CAS y cédula viva a policías y militares, y también porque quería enviar al Tribunal Constitucional las demandas de inconstitucionalidad que había dejado listas el ex primer ministro Ernesto Álvarez contra las leyes 32461 y 31693 aprobadas por insistencia por el Congreso.La salida de Miralles abre paso al desenfreno fiscal preelectoral y a la imposibilidad de empezar a buscar soluciones. Ese es el sentido de su salida. Por eso tuvo que renunciar también su ministro de Economía, que acababa de entrar. La bomba de tiempo fiscal estallará en el próximo gobierno, sin que a Renovación Popular, por ejemplo, le preocupe mucho.(Edición sábado).