La última crisis de combustibles en el Perú se originó el 2 de marzo, tras la rotura del ducto de gas de Camisea en Cusco, lo que interrumpió el suministro de gas natural. Para el 6 de marzo, la situación ya mostraba un claro desabastecimiento, sobre todo de GNV y GLP en Lima Norte. En algunos grifos, los precios de las gasolinas se incrementaron abruptamente en cuestión de horas: por ejemplo, la gasolina premiun pasó de aproximadamente S/ 17.00 a S/ 22.99, mientras que la regular subió de S/ 15.68 a S/ 20.09.