La minería formal en el Perú, que contribuye con un porcentaje importante al PBI nacional (9%) y representa el 66% de las exportaciones, podría ser herida de muerte por un grupo de congresistas de izquierda y populistas que juegan en pared con algunos partidos y candidatos presidenciales.La Comisión de Energía y Minas aprobó por mayoría un dictamen que modifica la Ley General de Minería que, en resumen, busca revertir las concesiones bajo supuestos más que cuestionables.El texto propone, entre otras medidas, acortar plazos de caducidad, exigir inversión mínima y establecer penalidades y prórrogas condicionadas. A lo largo de todo el escrito hay disposiciones que apuntan a espantar a la minería formal y a las inversiones en este rubro.La reversión o caducidad acelerada de las concesiones, de otro lado, abre vacíos normativos que resultan convenientemente provechosos para la minería ilegal y sus gonfaloneros en el Congreso.El presidente de la comisión es Víctor Cutipa, de Juntos por el Perú, quien pretende, sin vergüenza alguna, que se apruebe una ley replicando lo que dice el plan de gobierno de su candidato Roberto Sánchez. La bancada de Podemos, de José Luna, que tiene a Guido Bellido y a José Arriola sentados en la susodicha comisión, también apoyó el dictamen sin dudarlo. De hecho, su plan de gobierno propone casi lo mismo.Y es que ese es el plan de estos parlamentarios.En compañía de Roberto Sánchez, Cutipa, Bellido y Arriola, votaron Carlos Alva (Acción Popular), Pasión Dávila (Bancada Socialista), Elizabeth Medina (Somos Perú), Kelly Portalatino (Perú Libre), Segundo Quiroz (APP), Wilson Soto (Acción Popular) y Héctor Valer (Somos Perú).Que queden registrados estos nombres, pues los peruanos deben recordar siempre quiénes fueron los personajes que pretenden acabar con las actividades mineras legales -que se someten a regulaciones ambientales, tributarias y laborales- en su siniestro afán de favorecer las millonarias operaciones de los mineros ilegales y el consiguiente reguero de sangre que dejan sus negocios.Un objetivo que, sin duda alguna, aumentará los niveles de pobreza y violencia en el país.