Desde el 28 de febrero, el conflicto entre EE.UU. e Irán desestabilizó el mercado internacional del petróleo. El cierre del tránsito en el Estrecho de Ormuz -por donde circula cerca del 20% del crudo global- elevó el precio del barril desde US$69 en febrero a más de US$100 al 13 de marzo. El conflicto recrudeció el último viernes, y se pudo revertir la moderación de precios observada durante la semana.Este episodio resulta similar a la guerra entre Rusia y Ucrania, que alteró la oferta global de petróleo en el 2022. En ese momento, el precio internacional superó los US$130 y, tras experimentar fluctuaciones, solo retornó a su nivel previo de manera consistente siete meses después. Todo ello generó presiones inflacionarias.En esta ocasión, se sumó una mayor demanda de combustibles líquidos tras lo ocurrido en Megantoni y alertas sobre una supuesta oferta insuficiente. Así, los precios promedio de venta al público del diésel y las gasolinas durante marzo se incrementaron hasta 27% respecto al precio promedio de enero y febrero.(Edición domingo).