La Agencia Internacional de la Energía (AIE) aprobó la mayor liberación de reservas de petróleo de su historia tras el impacto de la guerra en Oriente Medio. Los 32 países miembros -entre los que se encuentran Alemania, España, Italia o Japón- acordaron por unanimidad poner en el flujo cerca de 400 millones de barriles de crudo con el objetivo de compensar la pérdida de suministro generada por el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más importantes del transporte energético.