Por Fernando Cáceres, director ejecutivo de Síntesis Instituto.El incidente ocurrido el 1 de marzo en la estación de válvulas del km 43 del gasoducto de Transportadora de Gas del Perú (TGP), en el distrito de Megantoni, Cusco, que afectó al 45% de la oferta de energía del país que usa gas natural, desnuda la inseguridad de nuestro sistema energético peruano, al comprobarse su alta dependencia del gas transportado por un solo ducto.Nunca debimos llegar a esta situación,si tan solo la empresa hubiera cumplido el artículo 5,8 del anexo I del contrato de concesión de transporte de gas natural por ductos del año 2000, que establecía que el sistema de transporte de gas debía ser "diseñado, construido, mantenido y operado para restringir paros no programados y proporcionar una disponibilidad de 99% para un año continuo". A lo cual agrega que el sistema "deberá tener suficiente capacidad de respaldo y redundancia, así como efectivos procedimientos de mantenimiento para alcanzar la disponibilidad especificada".La redundancia no es otra cosa que tener más de un camino para que el gas llegue a su destino, por ejemplo, tener más de un ducto. Al menos, debería haberse construido los llamados "loops", que son tramos adicionales de ducto paralelo al ducto existente, que usualmente se construyen en los segmentos donde las fallas serían más críticas. No es una redundancia total, pero reduce el riesgo de interrupciones. Nada de eso se ha construido.