Por Raúl Benavides, director de Compañía de Minas Buenaventura.Tras años de reuniones, estudios y debates, el Grupo de Diálogo Minero ha logrado reunir en una misma mesa a pequeños, medianos y grandes mineros, especialistas, académicos, autoridades y ciudadanos interesados en comprender los desafíos del sector y proponer soluciones. Como participante de este espacio, valoro profundamente la apertura al diálogo y el respeto por la diversidad de opiniones que lo caracterizan.Fruto de ese esfuerzo colectivo se han publicado documentos de alto valor técnico, entre ellos "Inclusión financiera y formalización minera" y "Trazabilidad de minerales e insumos para la minería artesanal y de pequeña escala". Ambos recogen investigaciones, diagnósticos y múltiples perspectivas. Sin embargo, pese a la solidez de sus análisis, muchas de sus recomendaciones resultan complejas, e incluso inviables para ser aplicadas en la realidad cotidiana de la minería pequeña y artesanal.En ese entramado de propuestas existe, no obstante, una idea clave que podría destrabar varios de los problemas estructurales del sector: la bancarización obligatoria de todas las transacciones de minerales. Una medida simple con alto impacto.La propuesta es concreta: exigir que todas las plantas que procesan minerales de terceros realicen sus pagos exclusivamente a través del sistema financiero -ya sea mediante cuentas bancarias o billeteras digitales-. Esta misma obligación debería extenderse a los acopiadores que compran minerales para venderlos posteriormente a dichas plantas.