Por Omar Mariluz Laguna, periodista.La semana pasada, la nueva presidenta del Consejo de Ministros, Denisse Miralles -hasta hace nada ministra de Economía-, me hizo recordar esa frase demoledora de Winston Churchill contra la política de apaciguamiento de Chamberlain ante Hitler: "Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra. Elegisteis el deshonor y ahora tendréis la guerra".No es una exageración histórica. En una de sus primeras entrevistas en RPP, se le consultó a Miralles si mantendría la postura que tenía en el MEF de denunciar ante el TC las leyes del Congreso que impactan la caja fiscal. Su respuesta, sin embargo, fue un baldazo de agua fría para quienes esperaban un "adulto en la habitación".Miralles, decepcionando al viejo Churchill, soltó que ahora su estilo es "más conciliador" y que "prioritariamente tenemos que sentarnos a conversar con los autores de esas leyes". El problema es que, mientras la premier busca el café y el diálogo, el Congreso sigue aprobando leyes impagables a ritmo de metralleta.Dialogar con un populista que ya tiene el dedo en el gatillo del gasto no es estrategia, es rendición.