El Ministerio de Energía y Minas ha transitado, en los últimos dos años, por una sucesión de perfiles técnicos marcados por controversias políticas. Óscar Vera llegó con una visión estatista marcada por su paso por Petroperú y con la nueva Refinería de Talara a cuestas, en medio de cuestionamientos por la situación financiera de la petrolera estatal. Rómulo Mucho, con fuerte trayectoria gremial minera, fue criticado por su cercanía al sector empresarial y otras controversias que llevaron a su censura. Jorge Luis Montero enfrentó tensiones internas y dudas sobre su perfil más político que técnico, además de su tibieza frente al Reinfo. Luis Bravo, proveniente del sector eléctrico, llegó en medio de debates cruciales sobre la gestión de Petroperú y la conducción sectorial.Ahora asume Ángelo Alfaro Lombardi, ingeniero electricista con más de cuatro décadas de experiencia, particularmente en empresas estatales de distribución. Su trayectoria es amplia, pero no está exenta de cuestionamiento: de acuerdo con El Comercio, durante su paso por Electro Oriente fue denunciado por presunto peculado en el 2008, antecedente que hoy reaparece en el debate público. Más allá de su experiencia, el mensaje político es claro: pese a la urgencia minera -paralización de proyectos, avance de la minería ilegal y necesidad de nuevas inversiones- el Ejecutivo vuelve a optar por un perfil proveniente del sector eléctrico.La agenda pendiente es demasiado delicada para pasar por alto lo urgente. El ministro deberá definir su posición frente a la reestructuración de Petroperú, hoy en proceso de reorganización bajo el D.U. 010-2025.