El anuncio del nombramiento de Hernando de Soto como presidente del Consejo de Ministros generó, durante algunos días, una sensación de tranquilidadenmediodelcaospolítico que caracteriza esta administración de transición desde su inicio el pasado miércoles 18. Esa tranquilidad, sin embargo, se disipó abruptamente antes de que el economista pudiera siquiera jurar en el cargo. En su lugar, la ministra de Economía y Finanzas, Denisse Miralles, asumió inesperadamente la Presidencia del Consejo de Ministros dejando al descubierto un preocupante nivel de improvisación gubernamental en un momento en que el país enfrenta la amenaza concreta de un fenómeno de El Niño costero con consecuencias potencialmente devastadoras.Al respecto, minutos después de la juramentación, el gobierno emitió un mensaje de agradecimiento a De Soto en el cual se lee que "no fue posible alcanzar los acuerdos necesarios". El economista respondió que estaba "sorprendido" por la designación de Miralles, puesto que en la mañana había coordinado con el presidente José María Balcázar la designación de los integrantes del Ejecutivo, pese a que existieron presiones para mantener a ciertos ministros. "De repente nos hemos enterado de que se ha decidido por otro Gabinete", señaló e indicó que en el Consejo de Ministros recién jurado "hay varios cerronistas y hay gente de Alianza para el Progreso (APP)".Este giro de último minuto en la conformación del Gabinete no solo expone la fragilidad de las decisiones del presidente Balcázar, sino que revela las intensas presiones que enfrenta por parte de diversas bancadas del Parlamento