El próximo gobierno recibirá las cuentas fiscales deterioradas. En ese contexto, el IPE revisó los planes de gobierno y sus propuestas en materia tributaria y sobre la gestión de las finanzas públicas, enfocándose en su impacto sobre la sostenibilidad fiscal.El manejo de las finanzas públicas mostró un deterioro en el último quinquenio. Esto se refleja en tres incumplimientos consecutivos de las reglas fiscales: la de déficit en el 2023 y el 2024, y las de incremento del gasto en el 2024 y 2025. Esto es consecuencia de dos factores persistentes: una recaudación insuficiente, asociada a una reducida base de contribuyentes, y a incrementos en los gastos rígidos, como las remuneraciones.De los 35 planes, ninguno presenta una agenda concreta para sostener un manejo razonable, predecible y sostenible de las finanzas públicas. Esto exigiría incorporar medidas específicas para ampliar la base tributaria, unificar regímenes del impuesto a la renta empresarial, reducir exoneraciones tributarias e impulsar la eficiencia del gasto público, entre otros instrumentos orientados a fortalecer los ingresos permanentes y mejorar la calidad del gasto.(Edición sábado).