EL CÓMPLICE
20 de febrero de 2026

Esta semana, el Congreso cometió, como dijimos, una irresponsabilidad francamente imperdonable al elegir a José María Balcázar (Perú Libre) -un legislador con un nutrido expediente judicial, cercano al prófugo Vladimir Cerrón y al golpista Pedro Castillo, y defensor de esa aberración llamada matrimonio infantil, entre otros cuestionamientos- como titular de su Mesa Directiva y, por extensión, encargado de la Presidencia de la República. Pasarán décadas y el episodio seguirá provocando náuseas.Sin embargo, sería injusto decir que los 113 legisladores que definieron la votación del miércoles -los que no asistieron o, peor aún, se retiraron porque su candidato fue el menos votado tendrán que rendirle cuentas al país más temprano que tarde- son igual de responsables. Como cualquiera puede corroborar, los votos del partido de Balcázar y de las bancadas afines no corresponden con los 64 apoyos que recibió en las urnas. Hay una veintena de votos ocultos de los que las bancadas de centro y de derecha han tratado de zafar. No obstante, fuentes de este y otros diarios aseguran que el elemento clave en la elección del hoy mandatario fue el partido de César Acuña, Alianza para el Progreso (APP), y sus 17 legisladores en el hemiciclo.Una y otra vez, Acuña ha demostrado que no tiene bandera ni principios definidos, y que suele moverse con los vientos dependiendo de lo que más le convenga (a él y a sus negocios).