Por Víctor Gobitz, presidente de Quilla Resources y Armando Gallegos, presidente de Gerens.Cajamarca vivió un auge que se inició en los noventa con inversiones significativas en minas de oro y cobre. Hoy, sin embargo, enfrenta un declive marcado por el agotamiento de dichas operaciones, la oposición política al desarrollo de nuevos proyectos y la proliferación de la minería informal e ilegal.Por ello, resulta impostergable discutir el modelo de desarrollo social y económico que aspiramos alcanzar como país y, en particular, en Cajamarca, una región que alberga uno de los portafolios de proyectos decobrés más importantes del mundo.Para aportar a la discusión, analizamos cuatro subclústeres de proyectos mineros con avances significativos de exploración y estudios de ingeniería, ubicados en radios de aproximadamente 20 kilómetros. El primero incluye a Quilish (oro) y Yanacocha Sulfuros (cobre-oro), proyectos que podrían acelerarse aprovechando la infraestructura ya existente en las operaciones de Yanacocha. El segundo agrupa los proyectos de cobre Conga, Galeno y Michiquillay, que forman parte de un mismo distrito geológico, y donde los principales desafíos serán la ubicación de los depósitos de relaves y el transporte de los concentrados hacia la costa.El tercero reúne a Coimolache Sulfuros y Antakori, proyectos de cobre-oro, con potencial de inmediatas sinergias de infraestructura con la mina Cerro Corona.El cuarto comprende los proyectos La Granja y Cañariaco (Lambayeque), cuya escala productiva será determinante para que el clúster del norte, en su conjunto, adicione un millón de toneladas finas de cobre al año.