El Congreso de la República ha cometido un error histórico e imperdonable al elegir al congresista José María Balcázar (Perú Libre) presidente de la Mesa Directiva y, con ello, presidente de la República interino. Esta decisión no solo constituye una afrenta a la dignidad de las mujeres y niñas peruanas, sino que representa una clara manifestación de la irresponsabilidad y desconexión moral que caracteriza a una parte de la actual representación nacional. Los congresistas que votaron por Balcázar cargan sobre sus espaldas la responsabilidad de haber colocado en el poder a una persona cuyas declaraciones y convicciones resultan absolutamente incompatibles con los principios democráticos y los derechos humanos fundamentales. Balcázar ha reiterado su justificación del matrimonio infantil, argumentando que "las relaciones sexuales tempranas ayudan al futuro psicológico de la mujer" y que las menores de 14 años tienen "madurez psicológica" para casarse. Sus declaraciones no son errores del pasado que haya rectificado. Por el contrario, hace apenas días, cuando fue consultado sobre su postura frente a la posibilidad de asumir la presidencia, lejos de mostrar arrepentimiento, afirmó que sus palabras fueron "sacadas de contexto" y se negó a ofrecer una disculpa. Insistió en que habla "siempre con propiedad" y que no tiene nada de qué arrepentirse. Como si lo anterior no fuera suficientemente alarmante, fuentes de El Comercio han señalado que Balcázar estaría dispuesto a ofrecer el indulto humanitario a Pedro Castillo, el expresidente sentenciado por golpista. Esta posición evidencia un profundo desprecio por la institucionalidad democrática y el Estado de derecho.