OTRA VEZ
17 de febrero de 2026

En un pleno extraordinario el Congreso considerará hoy, reunidas en una sola, las siete mociones de censura a José Jerí como presidente del Legislativo. De prosperar, la iniciativa bastaría en opinión de algunos para removerlo del cargo que ostenta actualmente en el Ejecutivo. Pero no son pocos los constitucionalistas que sostienen, en cambio, que el camino para alcanzar ese fin tendría que ser el de la vacancia presidencial por incapacidad moral permanente. Mientras la primera figura requiere solo los votos de la mayoría de una sesión parlamentaria con quórum, la segunda exige 87 votos. Si se inclinan por la censura, la suerte del mandatario está echada, pues los conteos oficiosos de congresistas a favor de bajarle el dedo indican que su número supera ya largamente el necesario. Increíblemente, estamos ad portas de retirar de manera oprobiosa a un tercer jefe de Estado y encumbrar luego a uno nuevo en un solo período presidencial. Es decir, en menos de cinco años. ¿De quién es la responsabilidad de que estemos en esta penosa situación? La respuesta no es unívoca. Existe por supuesto responsabilidad en el presidente Jerí, que no ha sabido conducirse con la prudencia y la corrección que el cargo exige. Pero también la hay en el Congreso. Particularmente, en aquella mayoría que se apresuró a vacar a Dina Boluarte, merecidamente pero sin medir las consecuencias de colocar en su reemplazo a una persona sin la mesura, el decoro y la experiencia que la conducción del país requería. Lo hicieron, al parecer, pensando únicamente en cómo lucirían ante el electorado al hacerlo.