El IPE analiza las propuestas de los planes de gobierno sobre la promoción de la inversión privada, principal fuente generadora de empleo formal, crecimiento y reducción de la pobreza. La revisión identifica medidas claras de impulso a la inversión privada, pero también propuestas que elevan la incertidumbre, restringen la actividad privada o buscan sustituirla por una mayor intervención estatal.La inversión privada ha sido un motor fundamental para la mejora del bienestar de los peruanos. Entre el 2004 y 2014, cuando creció a doble dígito, la pobreza se redujo hasta en cinco puntos porcentuales por año. En la década siguiente, con inestabilidad política, incertidumbre regulatoria, choques climáticos y la pandemia, la inversión privada creció tímidamente y la pobreza aumentó. Para el 2025, el IPE estima un crecimiento de la inversión privada de 11,3%, la cifra más alta desde 2012, sin considerar el rebote postpandemia. En ese contexto, el empleo formal registró su crecimiento más alto en 13 años, y la pobreza se reduciría hasta en tres puntos porcentuales.De los 35 planes, solo 18 expresan una postura claramente favorable a la inversión privada, con propuestas para mejorar el entorno para las empresas y destrabar proyectos. Otros cuatro planes condicionan su respaldo a la inversión privada a una planificación estatal: el Partido Unido y Obras proponen un rol preponderante del Estado en sectores estratégicos.(Edición sábado).