Por Santiago Pedraglio, sociólogo.Bien se sabe que el Perú tiene oportunidades, pero también sufre amenazas y peligros. Durante su historia, la ciudadanía ha sabido enfrentar graves desafíos, pero esto no implica desconocer u olvidar que su superación ha dejado, en ciertos casos, brumosas huellas en la vida del país.En tiempos actuales hace falta llamar la atención sobre tres amenazas que, en especial por su conjunción, están perturbando el funcionamiento del Estado y la vida social: la extrema debilidad institucional, la corrupción y el crimen organizado. Son tres patas de una mesa infausta cuya instalación permanente hay que evitar a toda costa.El crimen organizado tiene como una de sus principales `fortalezas" su enorme poder económico; por eso, es crucial golpear y debilitar su millonario blanqueo, que le permite poner en valor de mercado su producción malhabida. Es lamentable, por ejemplo, que las sentencias por lavado sean muy pocas.La minería ilegal y la informal lavan masivamente, lo que está generando un sector empresarial de origen ilegal en regiones y en la capital del país.El 2025 se aprobó la Política Nacional contra el Lavado de Activos al 2030. El grupo de trabajo multisectorial que la elaboró estuvo conformado por 23 entidades públicas, una articulación nada fácil de lograr. Lo presidió el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, y su secretaría técnica le correspondió a la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP, a través de la Unidad de Inteligencia Financiera.