Una requisa en el penal de Barbadillo revela que los expresidentes recluidos viven en una cárcel dorada. El operativo muestra que el mayor privilegiado es Pedro Castillo, condenado por el fallido golpe de Estado en el 2022.En todos los centros de reclusión del país se deben producir tres operativos de fiscalización a la semana, pero esto no siempre ocurre. En Barbadillo, el penal ubicado dentro de la Diroes de la policía, en el distrito de Ate, se realizó una requisa ayer con una diferencia: no fue realizada por el personal del mismo centro, sino por la Dirección de Seguridad Penitenciaria del INPE con agentes del Grupo de Operaciones Especiales (GOES). En los reportes de las semanas previas dirigidos al director del penal, Héctor Sandoval, se menciona que "no se encontró ninguna sustancia prohibida ni artículo prohibido". Sin embargo, los agentes del GOES encontraron un panorama distinto, pues solo Pedro Castillo disponía de televisor, una bicicleta para hacer ejercicios, radio, refrigeradora y una cocina bien surtida. En los otros ambientes, se encontró a Ollanta Humala con un microondas y a Martín Vizcarra con una radio y una pequeña refrigeradora.