EL SUICIDIO FISCAL DEL G2G
2 de febrero de 2026

Por Omar Mariluz Laguna, periodista.Hay una escena que se repite en los pasillos del poder cada vez que la popularidad aprieta: un ministro anuncia una obra de miles de millones y firma un convenio con algún gobierno extranjero. Se siente bien, genera titulares y alimenta la ilusión de que el cemento está por llegar. El problema es que, cuando se apagan las cámaras, alguien en el MEF tiene que revisar la caja y se da cuenta de que estamos comprando un Ferrari con el sueldo de una mototaxi.Esa es la tragedia que hoy enfrentamos con los famosos acuerdos de Gobierno a Gobierno (G2G). Lo que nació como una herramienta ágil para los Panamericanos se convirtió en la droga de elección de una clase política incapaz de gestionar el sistema público. Hoy, el Perú tiene comprometidos 241 proyectos que suman la escalofriante cifra de S/106,000 millones.La ministra de Economía, Denisse Miralles, por un lado, admite que hay que "renegociar" porque la trayectoria fiscal simplemente no aguanta el peso de tanto sueño acumulado. Por otro, ante el pánico de los inversionistas y la presión de las naciones aliadas, el MEF ha tenido que ratificar su compromiso con la Nueva Carretera Central y el Puente Santa Rosa. Dicen que el presupuesto está, que están revisando las propuestas técnicas para no romper el equilibrio fiscal. Pero entre el "compromiso" y el contrato firmado hay un abismo que los mercados ya empezaron a medir.

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