Por Iván Slocovich. El defensor del Pueblo, Josué Gutiérrez, demostrando una vez más que el cargo le ha quedado inmenso desde el primer día, ha decidido meter la mano donde no debe, al tratar de torpedear los esfuerzos que se hacen desde el Poder Ejecutivo para reestructurar la quebrada Petroperú, a fin de que no siga subsistiendo artificialmente y pagando jugosos sueldos a la planilla dorada con dinero que sale del bolsillo de todos los peruanos, y que bien podría destinarse a atender otras necesidades. Si algo bueno podrá mostrar en el futuro el gobierno transitorio de José Jerí, va a ser sin duda el haber adoptado la decisión política de reestructurar ese cadáver que es la petrolera estatal y tomar medidas drásticas contra el despilfarro, que parte de los jugosos sueldos y bonos que se pagan con plata de todos los peruanos, pues la compañía no genera recursos. Al contrario, los pierde en cada minutos que pasa. Lo señalan claramente todos los estudios y auditorías llevadas a cabo. Lo que está tratando de hacer Gutiérrez es que el país siga botando la plata al tacho de la basura, tal como lo hizo con la construcción de la elefantiásica e inútil nueva Refinería de Talara, precisamente durante el gobierno "nacionalista" del hoy recluso Ollanta Humala, al que disciplinadamente sirvió el actual defensor como legislador. ¿Lo recuerdan? No hay duda que la "ideología" caduca pesa más que la noción de realidad basada el estudios técnicos y las necesidades de la gente. (Edición sábado)