El Perú se ha vuelto, para la República Popular China, un punto estratégico y sumamente importante para los intereses de su Estado. Así lo demuestran los más de 38 mil millones de dólares que el gigante asiático posee en activos ubicados en territorio nacional. Sin embargo, si bien la inversión extranjera es siempre bienvenida, también es importante demarcar un límite cuando un Estado se ve cada vez más cercado por otra potencia extranjera. Más aún cuando esta se transforma en la monopolización de determinados sectores, como es el caso del sector energía.